En Los Llanos encuentro de Maestros de la esperanza


San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México

21 de agosto del 2013

En Los Llanos encuentro de Maestros de la esperanza

Nada humano me es ajeno, esta frase de Terencio es aplicable a la vida de los Maestros Adolfo Gilly, Raquel Gutiérrez y Alberto Pastishtán, los tres han sido presos políticos, los tres saben bien a bien del terror del Estado, de la soledad en plena duermevela, así también de construir la esperanza en cualquier rincón de cualquier frío cemento o en la total oscuridad.

Adolfo estuvo encarcelado seis años (1966-1972) en el Palacio Negro de Lecumberri, en México, Raquel cinco años (1992 -1997) en la Cárcel de Mujeres de La Paz, Bolivia, y el maestro Patisthán con sus 13 años (desde el 2000) a cuestas llenas de lucha y esperanza, actualmente recluido en el Centro de Estatal para la Reinserción Social de Sentenciados No. 5 en San Cristóbal de Las Casa, (CERSS No. 5 –Los Llanos).

El día 11 de agosto de 2013, día trasparente, azul maya que surca el cielo, seis horas de compartir la vida, donde el tiempo se detiene en cada oración y las palabras fluyen de ida y vuelta, viajan de país en país y en lugares terroríficos como el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) cárcel de alta seguridad, en Guasave Sinaloa, espacio de tortura y aniquilación del ser humano, lugar donde estuvo el profesor Patishtán durante nueve meses y seis días, o el apando en Lecumberri o las crujías de la Paz. La clave principal es perder el miedo al castigo. Las anécdotas recorrieron tres vidas que desde la cárcel constituyen un espíritu un sólo corazón, su actuar genera admiración, ejemplo de lucha. Estando en la cárcel te tienes que ocupar, o te organizas o escribes un libro.

Al final Patishtán apunta. Estoy en deuda con ustedes, con mucha gente, con todos que han volteado a ver mi situación de injusticia, hay que seguir luchando, motivos no faltan, tanta corrupción, tantas violaciones a derechos humanos.

Quienes asistimos a este encuentro, materializamos la dignidad de quienes desde el dolor levantan su estela de energía que crece y se va haciendo gigante, tal y como hoy en Chiapas, México y el mundo es la exigencia de libertad del profesor Alberto Patishtán.

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