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Centro de Derechos Humanos de la Selva Negra Pronunciamiento por el 3er Aniversario

Centro de Derechos Humanos de la Selva Negra

Pronunciamiento por el 3er Aniversario


 

Que la paz que anuncian con sus palabras,

esté primero en sus corazones”

San Francisco de Asís


 


 

Un nuevo imperialismo está vigente hoy en el mundo que nos toca habitar. Y es un imperialismo radicalmente invasivo, extremadamente fundamentalista, que se expande y se alimenta de miles de víctimas humanas, que somete voluntades de Estados y que, por supuesto, no le importa arrasar con la vida que brota de la Hermana Madre Tierra.


 

El imperialismo no solo somete Estados, también pueblos enteros y erosiona sus valores culturales trascendentales. Ese imperialismo deshumaniza a sus representantes porque no les importa acabar con la vida en ninguna de sus expresiones, pero también deshumaniza a sus víctimas en sus justas acciones por sobrevivir.


 

La así llamada transformación que se ha instaurado como régimen en nuestro país no ha sido capaz de transformar los anhelos más profundos de vida y esperanza de nuestros pueblos. Muy por el contrario, somos testigos de esa guerra cruel, brutal, sin alma que se libra en la clase política mexicana, que produce muchas víctimas y que no pone en el centro de sus acciones al ser humano, sino que se excluyen mutuamente y se somete a las más cobardes descalificaciones. En tanto la clase económicamente más beneficiada sigue aumentado sus riquezas y con ello sigue aumentando la brecha de desigualdad, aunque los números digan que hay menos pobres.


 

Y así seguimos teniendo en nuestros territorios, personas víctimas de violaciones a sus derechos humanos. En Chiapas somos testigos que en nombre de la transformación se llevan a cabo megaproyectos carreteros, ferroviarios, aeroportuarios, incluso proyectos disfrazados para garantizar derechos básicos como son el acceso a la seguridad, el agua, la comunicación, la cultura. Proyectos que no ponen en el centro de sus objetivos a los seres humanos, a los pueblos originarios y menos a la sagrada Hermana Madre Tierra, sino un supuesto “desarrollo”, “progreso”. La violencia de Estado y las violaciones a los derechos humanos; la descalificación a las voces críticas y la vulnerabilidad letal en las personas defensoras de derechos humanos son el pan cotidiano.


 

Hoy, asistimos al tercer aniversario del Centro de Derechos Humanos, que lleva por nombre una porción de esta tierra despojada y desnuda, pero que sigue siendo habitada por pueblos y personas no solamente originarios, sino originales por su esperanza y su excepcional manera de defender su vida, su territorio y su cultura. La Selva Negra.


 

Somos una gota de agua dulce en medio del océano de la violencia imperialista, patriarcal, machista, sistemática y despojadora de valores. Somos, junto con otros en México y en Chiapas una voz crítica frente a los aplaudidores del régimen actual y de toda la clase política. Y aquí queremos traer a la memoria las fuentes de nuestra inspiración: Somos herederos de aquel hombre y aquella mujer del siglo XIII que llamaban a sus seguidores a tener entre ellos, ellas, un cuidado tan radical, que superara incluso al cuidado que le tiene una madre a su hijo carnal; somos continuadores de la labor de aquel hombre que cuando la autoridad civil y eclesiástica estaba en una espiral sin retorno de violencia y descalificación mutua, él logró la paz y el perdón; estamos inspirados por aquella mujer que, aun impidiéndole el sistema excluyente de su época, ella rompía las barreras de su claustro y ofrecía pan y un trato incluyente y digno a los mas despreciados de su tiempo: los leprosos. Nuestra inspiración está en ese hombre y esa mujer que, llenos de esperanza cantaron al universo entero y llamaron Hermano, Hermana, a todas, a todos, incluso a la muerte: Francisco y Clara de Asís. Uno de los ejes de la espiritualidad de ella y el era la paz, fruto de la justicia, por eso nos proponían: “La paz que anuncian con sus palabras, esté primero en sus corazones”.


 

Y por supuesto nos sentimos continuadores de aquel que dijo: “Conociendo la realidad dolorosa de las comunidades históricamente marginadas, optamos por acompañarlas en su búsqueda eficaz por una nueva sociedad, estructurada sobre la justicia y la fraternidad”: Don Samuel Ruíz García. Y también nos sentimos continuadores de aquel mártir de la verdad y de la valentía, a quien masacraron porque le estorbaba a esa triada perversa que se ha fundido como monstruo apocalíptico, como una sola fuerza que hace mucho mal: Estado – delincuencia organizada- empresas criminales. Nuestro hermano Marcelo Pérez Pérez.


 

Pero nuestra principal inspiración es y seguirá siendo las personas y pueblos víctimas de violación a sus derechos humanos. Algunos de los cuales están entre nosotros. En este caminar de 3 años hemos tenido la oportunidad de acercarnos a realidades y necesidades de muchas personas y comunidades. Han sido muy especiales todas las mujeres; cada encuentro que hacemos con ellas nos deja pasmadas y profundamente revitalizadas para seguir apostando por una sociedad libre de todas y cada una de las violencias que se ejercen hacia las mujeres.


 

Y también están las familias de los presos inocentes, víctimas de un sistema por demás injusto, desigual. Sus primeros victimarios, aquellos que tienen que hacer el trabajo sucio de torturar, amenazar, sembrar droga y trasladar en medio de condiciones deshumanas, no se dan cuenta que agreden a su propio pueblo, que cuando torturan, extorsionan, siembran pruebas, es a ellos mismos a quien están condenando: Pakales (Fuerzas de Reacción Inmediata Pakal), escúchenlo: ustedes son hijos del pueblo a quien condenan, alguna vez en la historia también se manipuló a todo un pueblo para condenar y sacrificar a un inocente. Y aquí deberían estar las madres, padres hermanos, hermanas, hijas, hijos de personas que padecen en México uno de los peores crímenes de lesa humanidad: la desaparición forzada. Todo gobierno democráticamente electo debería acompañar a estas víctimas a la búsqueda, hasta encontrarles, de sus familiares. Y están algunos miembros de los pueblos víctimas de los megaproyectos y de empresas mineras que quieren volver a saquear su territorio.


 

En este tercer aniversario, nuestro equipo se siente fortalecido, hemos logrado la personalidad jurídica como Asociación Civil y en marzo pasado abrimos un espacio autónomo para atender a las personas. La presencia de cada uno ustedes, de sus colectivos, nos fortalece también y queremos renovar nuestro compromiso de seguir caminando al lado de los pueblos, de seguir construyendo un Centro de Derechos Humanos muy cercano a las personas víctimas, sensible y con la capacidad de trabajar desde el respeto, la dignidad y la justicia.


 

Las exigencias a los gobiernos son múltiples, pero queremos concentrarnos en las siguientes:


 

  1. Al Gobierno del Estado de Chiapas, a la Fiscalía General del Estado: la liberación inmediata de Orbey Juárez Juárez, José Julián López Juárez y Orlando de Jesús López Gómez, miembros activos de la Parroquia de San Dionisio Mártir, en Pueblo Nuevo Solistahucán, injustamente encarcelados por un crimen que no cometieron.

  2. La liberación inmediata de Bartolo Gómez Gutiérrez, miembro activo de la Parroquia de San Bartolomé Apóstol en Rayón, Chiapas, injustamente encarcelado por acciones delictivas que no cometió.

  3. La reparación del daño y una disculpa pública a la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez por el cobarde allanamiento a la Casa del Migrante “Jesús, esperanza en el camino”. Queremos señalar que este tipo de acciones no son cometidos ni por el ICE de Estados Unidos y que están dejando un precedente a nivel internacional.

  4. La suspensión inmediata de cualquier megaproyecto que excluya a los dueños originales de su territorio: La carretera Palenque – San Cristóbal de las Casas.

  5. Que los gobiernos federal y estatal tengan mecanismos de verdadera búsqueda de las personas desaparecidas.


 

Que siga brotando la esperanza, que no descansemos hasta que la justicia y la paz se abracen y llueva la dignidad en nuestros pueblos y territorios.


 

Centro de Derechos Humanos de La Selva Negra, A.C.

Rayón, Chiapas, 29 de agosto de 2026