Sobre el Caminante y su legado.


 

Don Samuel tenía la gran capacidad de colocarse en el tiempo abierto.
Descubrí que el camino más cercano para llegar a la fuente de su pensar es recorrer su vocación de profeta y su capacidad de estar vinculado al tiempo y a la historia propia.

 

El pensamiento de Don Samuel está presente en la conciencia de los pueblos, posiblemente se vaya perdiendo y ya no esté tan vivo. Su causa permanece, permanecen también su visión, su palabra y su testimonio.


Don Samuel tiene la dignidad de quien persigue apasionadamente lo que quiere en la vida: La libertad y el derecho de todas y de todos.

 

El emprende acciones de denuncia a sabiendas que existe una estrategia de guerra y un contexto de seguridad nacional que explica la situación de pobreza, la explotación, la conflictividad y también la corrupción y el manejo de las instituciones.

 

Se compromete en la organización del Congreso Indígena celebrado del 13 al 15 de octubre de 1974 en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, para conmemorar los 500 años del nacimiento de Fray Bartolomé de Las Casas.
En el año de 1975 del 26 al 28 de noviembre celebró la Reunión Diocesana de Revisión Pastoral, con asistencia de 175 agentes de pastoral (Primera Asamblea Diocesana) en esta reunión proclamó la opción por los pobres.

 

“Ponernos en búsqueda es el camino del Evangelio, y en esto la búsqueda está hacia el oprimido y hacia el pobre […] Necesitamos de una opción porque no estamos donde deberíamos estar, eso es clarísimo […] Hablamos de opción porque reconocemos un pecado institucional: ya que estamos colocados en una estructura también opresora […] en una clase social determinada dentro de la Iglesia de Dios. Por eso tenemos que hacer una opción. Al hacer esta opción nos tenemos que poner en camino, este camino nos va a dar la respuesta a dos realidades: al pobre destinatario del Evangelio, y al Evangelio leído desde allí, desde el pobre que es nuestra mediación salvífica […] Es una opción en la que mido, desde ahora, las consecuencias que tiene, y creo que todos las medimos también en este momento. No es un juego de palabras, sino es el principio que nos va a llevar a una desinstalación y a una configuración, no solamente de la figura sacerdotal, sino la de una Iglesia de una manera distinta.” (Tomado del Boletín Encuentros, número 3, de julio-agosto de 1991, que sustituyó por un tiempo la revista: El Caminante, de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas).

 

Estas palabras llenaron de significado liberador a la acción de todos, en la medida que era parte de una opción fundamental.

 

Se abrieron los caminos para andarlos con decisión e intencionalidad con el conocimiento de los riesgos y al mismo tiempo con la claridad de que los caminantes eran los pueblos, los pobres, sujetos de su propia historia.

 

En esta historia de acontecimientos surgieron los distintos ministerios y trabajos, como el de la mediación ante los conflictos especialmente ante la represión, el despojo, el asesinato y las amenazas del poder.

 

De allí surgió la necesidad de fundar el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, en 1989.

 

Don Samuel supo vislumbrar lo que estaba surgiendo del trabajo comprometido de las comunidades, de los catequistas, de los diáconos y jtuhneles, de las mujeres, de las organizaciones, de las instituciones, de los científicos sociales, de los artistas, de los profesionales, de los religiosos, de los agentes de pastoral.

 

Acompañó este proceso y se hizo acompañar del mismo proceso.

 

Dos de sus Cartas Pastorales pueden considerarse como el recuento de este caminar: En Esta Hora de Gracia (1993) y En Esta Nueva Hora de Gracia (2004).

 

Meditando estas cartas podemos descubrir el entendimiento que él tenía de la misión, del compromiso con la justicia, de la acción transformadora, de la libertad para la acción y del saber mirar el futuro.

 

Mirar el futuro como un cambio de la situación de opresión, de la humillación, de la dominación, a la dignidad, al vivir en comunidad con equidad, a establecer relaciones justas, a las bienaventuranzas como signo del anuncio del evangelio.

 

No se trata de un evangelio para someter y para calmar los gritos de libertad, sino para hacer posible la proclamación del Reino de Justicia y paz.
Por eso hablaba de riesgos y por eso también consideraba que esta opción era colectiva, en seguimiento a Jesús.

 

En la Entrevista que le hice a Don Samuel en 1996, le pregunté: ¿No se siente cercado? Y me respondió:

 

“Hay una situación muy especial en esta diócesis por la dimensión compleja que tienen los distintos problemas sociales. Esta situación nos llevó, desde un principio, a pensar que jamás se podría tener un plan de pastoral adecuado sin la participación de aquellas personas que están cerca de estos problemas.”

 

“Avanzamos todavía más con el Congreso Indígena al realizar un esfuerzo para responder a las necesidades y demandas de las comunidades a través de nuestra acción pastoral, de tal forma que el Reino de Dios se construyera dentro de estas dimensiones. Naturalmente tenemos una corresponsabilidad, no solamente una responsabilidad personal, sino que los que están cerca como colaboradores van sintiendo también la necesidad de dar una respuesta, y al estar todos implicados en ello mismo, pues, no estamos cercados, sino que estamos en una dimensión de caminar en conjunto.”

 

“Así es en realidad la situación. Si se basara la pastoral diocesana en la decisión absoluta y única de una sola persona, no solamente estaría cercado sino bajo tierra; porque las situaciones son complejas, las dificultades son fuertes y éstas deben compartirse, no sólo para que se reparta una carga, sino para que la iluminación haga que la responsabilidad de actuar tenga las menores incidencias de confrontación posible. Creo que éste es el camino para tener la mayor libertad y tranquilidad de espíritu y no sentirse realmente cercado.” (La Entrevista se publicó en un libro: La Búsqueda de la Libertad. 2da. Edición por el Museo Jtatik Samuel. Editorial Fray Bartolomé de Las Casas, 2018, Págs. 63-64)

 

Este es parte de su legado. El camino está abierto y existe siempre la invitación a seguir caminándolo.

 

Jorge Santiago Santiago.

 

Agenda Frayba 2019: Nostalgia de tiempo transcurrido

 

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México

 

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