Acteal nuestra casa de la memoria


 

  • XXV años de organización y resistencia
  • XX de impunidad, de lucha por la verdad y la justicia
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Se visualiza esperanzadoramente la fuerza globalizadora de los excluidos, que no aceptan que este sistema sea el definitivo, sino que vehementemente expresan que otro sistema, donde la justicia y la verdad resplandezcan, es urgente y posible.

jTatik Samuel Ruiz García

 

Durante estos largos 20 años del crimen de Estado llamado Masacre de Acteal, constatamos que la justicia del gobierno mexicano es una falacia que genera un dolor profundo, que perfora la vida y paraliza a los pueblos en el país.

 

Son 20 años de una tristeza que carcome el tiempo, 20 años de una obscura impunidad que quema el pensamiento; pero cuando el dolor y la dignidad se juntan, producen organización y solidaridad, un corazón que resiste, lucha y construye.

 

A 20 años de la Masacre de Acteal, no sólo se siente un gran lamento por el ataque, hoy se suma el olvido, la desmemoria y la indiferencia.

 

Ante instancias nacionales e internacionales hemos descubierto y demostrado la responsabilidad del Estado mexicano en la creación, formación y apoyo a grupos paramilitares en el marco del Conflicto Armado Interno no resuelto.1 Así también la estrategia de contrainsurgencia con base en el Plan de Campaña Chiapas 94, elaborado por Secretaria de la Defensa Nacional, lo que ha repercutido en la militarización e impactos psicosociales en las comunidades, consistentes en traumas que se expanden por el terror de Estado. Ahora las Fuerzas Armadas tienen su Ley de Seguridad Interior, lo que significa que el gobierno mexicano afirma su lenguaje de guerra. Lo que ha dejado como resultado muerte y más muerte, impactos de la cultura de la violencia, de una cultura de la masacre donde familias enteras huyen de sus casas por la amenaza de grupos armados. Son la herencia de la militarización, del paramilitarismo y de la contrainsurgencia en Chiapas que aún persiste.

 

Seguimos denunciando el éxodo de los desplazamientos forzados y de la destrucción comunitaria como resultado del desprecio del gobierno mexicano hacia los pueblos originarios, y la lacerante impunidad que por décadas ha creado raíces en estas tierras.

 

A pesar de ello, existen procesos de lucha que nos convocan a seguir defendiendo lo que nos corresponde como comunidad, a no claudicar, a no rendirnos, a no vendernos, a organizarnos. Un ejemplo de ello, es este lugar, aquí en esta Casa de la Memoria y de la Esperanza, Sitio de Conciencia de la Organización Sociedad Civil de Las Abejas de Acteal, que nos contagian su vocación por la Paz.

 

Las y los sobrevivientes de la Masacre de Acteal e integrantes de Las Abejas, nos interpelan a labrar nuevos horizontes de lucha, nuevos vías para la liberación, para que vayamos hacia los caminos de la autonomía y libre determinación como pueblos que somos.

 

Es por ello que recocemos y agradecemos a Las Abejas de Acteal, por sus 25 años en su terco y digno camino por la Justicia, Verdad y Memoria. Sus huellas iluminan nuestra existencia y siembran esperanza; su marcha nos enseña que no todo está perdido, ya que van los pueblos creando alternativas de vida, como es el Concejo Indígena de Gobierno del Congreso Nacional Indígena. Va el pueblo Zoque y Maya defendiendo la Madre Tierra, van tantos pueblos en lucha y resistencia con su espíritu de humanidad transformando la realidad del planeta tierra, como una Ceiba gigante y frondosa en la cual nos refugiamos.

 

Comunidad de Acteal, municipio de Chenalhó, Chiapas.
a 22 de diciembre de 2017.

Boletín de prensa No. 20

 

Leer: 171221_boletin_20_acteal_25

 

Fotos: Mujeres Abejas. Carlos Ogaz / Cortesía Frayba

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